No tengo miedo…

Ni fue miedo, ni lo será jamás. Ayer por unos instantes tuve un nuevo sentimiento, desconocido para mi hasta ahora. Una mezcla de sensaciones a cada cual peor, no existe una palabra que lo defina. Desesperación en estado puro hasta que conseguí averiguar que mis seres queridos residentes en Barcelona estaban sanos y salvos. Una vez que pude hablar con todos ellos y asegurarme de que estaban bien, ese sentimiento cambio. Es pena lo que siento desde ese momento. Pena porque unos pocos tengan la convicción de hacer daño, los deseos de hacerlo y que de hecho lo hagan bajo la bandera de la religión. Ignorancia a raudales. ¿Acaso no ves que eres un títere en manos de otros? Cabezas de turco. Niños de 17 años armados matando a otros sin aún saber lo que realmente significa la vida. Y aunque la muerte no tenga solución, no es el final de todo sino el comienzo de muchas cosas. De la unidad y el amor, del entendimiento y la solidaridad. Del todos juntos contra unos pocos. No tenemos miedo.

Hoy más que nunca AMO BARCELONA, amo sus calles y rincones, amo a su gente, mi gente. Caminaré por tus calles una y mil veces, ahora con más ganas que nunca, porque no tengo miedo, no existe el miedo.

#totssombarcelona #rambles #notincpor

Recuerdos…

…de otra vida y otros tiempos, por los mismo caminos recorridos. En diferentes pieles, con diferente aspecto. Aprendizaje perpetuo en busca de la perfección. Encontronazos forzosos en bucle contigo y con otros. Mismos ojos de diferentes cuerpos, mismas manos… mismo olor.

Recuerdo cuando era capaz de volar, cuando me miraba en tus ojos de doncella, cuando a vista de pájaro veía los fiordos, cuando desde lo alto de un palacio divisaba en el horizonte las dunas a la diestra de magestuosas pirámides. Recuerdo aquel tejado desde el que escribía a escondidas, ya que como mujer no estaba permitido cierto privilegio. El conocimiento.

Lo recuerdo todo, cada día con más claridad y detalle. Con más curiosidad e incertidumbre y no menos miedo a lo “desconocido”, pero que no terminen todavía esos recuerdos, porque será mi fin, aunque el comienzo de algo más grande y perfecto aún si cabe. Agradezco al camino que me guía en cada paso, agradezco la compañía, en ocasiones nueva y la mayoría de las veces antigua compañera de estos recuerdos mutuos. Gracias por llevarme a vivir aventuras en cada amanecer que terminan con un ocaso de enseñanzas. Gracias. wp-image-846152720