Brujas…

A las brujas no las quemaron por malas, las quemaron por inteligentes, por rebeldes, por ser mujeres libres. Por querer ser parte de la historia. Por adquirir conocimientos que estaban reservados sólo a los hombres. Por practicar abortos. Por no enmarcarse en la belleza impuesta por la mirada masculina. Por leer libros, por escribirlos, por enseñar. Por soñar con revoluciones en donde todas las mujeres consiguieran lo que ahora no tienen. Las quemaron por sabias, las quemaron porque se resistieron a ser violadas, porque no atracaron el chantaje, porque no las pudieron comprar. Les quitaron la vida porque ellas posibilitaban que otras mujeres vivieran, por fin, como querían. Por ayudar a otras mujeres a ser libres. Las quemaron por lesbianas, por amenazar al sistema que te convierte en reproductor del sistema. Las exterminaron por amarse entre ellas y por amar a todas.

-Aitor Kuka

By malditamemoria

Simplicidad

Simplicidad

En el intento infinito de conseguir llegar a la grandeza de un beso, luchamos con nuestras propias costumbres, manías y bajezas, desechamos lo perfecto de la inocencia y consagrándonos a la desgracia del padecer, sufrimos. Nada nos parecerá jamás perfecto, nada lo podrá ser, no sin lamentos, ni padeceres, sin quejas y supersticiones, nada será jamás tan perfecto, como la imperfección de las malas costumbres. En la lucha por merecer, pereceremos diariamente en la inconstancia, pereceremos en las ganas de tener, de conseguir, de no vivir. En la lucha diaria de la bajeza del ser, la inmundicia del querer y no tener, ahondará en nuestro rencor y desamor. ganando terreno nuestro rencor, ganando desidia ante el amor. En la grandeza de un simple beso, deberíamos… No buscar la raíz cuadrada de la dulzura, no buscar el algoritmo del roce de otros labios, no deberíamos sino, disfrutar de la simplicidad de unos labios al besar. (c) Àngels Almazán 05/09/2017

¡Feliz aniversario mi vida!

A mi hilo rojo. Fueron tantos los años que estuve esperándote que cuando llegaste reconozco que me asusté. Sabía que eras tú, te recordaba de otras vidas, más no estaba segura de que tu recordaras mis besos. Fue hace 9 años, una noche como la de hoy, en un lugar totalmente diferente del que ahora disfrutamos, cuando me besaste por primera vez, demostrando que me reconocías y que nuestro hilo rojo había  perdurado en los siglos. Se estira, se enreda, se encoge, pero jamás se rompe. Te amo vida. Amo tu sonrisa, tus bromas, tus pícaras miradas, tu forma de amar. Gracias una y mil veces por haber vuelto a encontrarme, mi adorado hilo rojo. 9 años no son nada comparados con los que están por venir.