¡Feliz aniversario mi vida!

A mi hilo rojo. Fueron tantos los años que estuve esperándote que cuando llegaste reconozco que me asusté. Sabía que eras tú, te recordaba de otras vidas, más no estaba segura de que tu recordaras mis besos. Fue hace 9 años, una noche como la de hoy, en un lugar totalmente diferente del que ahora disfrutamos, cuando me besaste por primera vez, demostrando que me reconocías y que nuestro hilo rojo había  perdurado en los siglos. Se estira, se enreda, se encoge, pero jamás se rompe. Te amo vida. Amo tu sonrisa, tus bromas, tus pícaras miradas, tu forma de amar. Gracias una y mil veces por haber vuelto a encontrarme, mi adorado hilo rojo. 9 años no son nada comparados con los que están por venir.

No tengo miedo…

Ni fue miedo, ni lo será jamás. Ayer por unos instantes tuve un nuevo sentimiento, desconocido para mi hasta ahora. Una mezcla de sensaciones a cada cual peor, no existe una palabra que lo defina. Desesperación en estado puro hasta que conseguí averiguar que mis seres queridos residentes en Barcelona estaban sanos y salvos. Una vez que pude hablar con todos ellos y asegurarme de que estaban bien, ese sentimiento cambio. Es pena lo que siento desde ese momento. Pena porque unos pocos tengan la convicción de hacer daño, los deseos de hacerlo y que de hecho lo hagan bajo la bandera de la religión. Ignorancia a raudales. ¿Acaso no ves que eres un títere en manos de otros? Cabezas de turco. Niños de 17 años armados matando a otros sin aún saber lo que realmente significa la vida. Y aunque la muerte no tenga solución, no es el final de todo sino el comienzo de muchas cosas. De la unidad y el amor, del entendimiento y la solidaridad. Del todos juntos contra unos pocos. No tenemos miedo.

Hoy más que nunca AMO BARCELONA, amo sus calles y rincones, amo a su gente, mi gente. Caminaré por tus calles una y mil veces, ahora con más ganas que nunca, porque no tengo miedo, no existe el miedo.

#totssombarcelona #rambles #notincpor

Recuerdos…

…de otra vida y otros tiempos, por los mismo caminos recorridos. En diferentes pieles, con diferente aspecto. Aprendizaje perpetuo en busca de la perfección. Encontronazos forzosos en bucle contigo y con otros. Mismos ojos de diferentes cuerpos, mismas manos… mismo olor.

Recuerdo cuando era capaz de volar, cuando me miraba en tus ojos de doncella, cuando a vista de pájaro veía los fiordos, cuando desde lo alto de un palacio divisaba en el horizonte las dunas a la diestra de magestuosas pirámides. Recuerdo aquel tejado desde el que escribía a escondidas, ya que como mujer no estaba permitido cierto privilegio. El conocimiento.

Lo recuerdo todo, cada día con más claridad y detalle. Con más curiosidad e incertidumbre y no menos miedo a lo “desconocido”, pero que no terminen todavía esos recuerdos, porque será mi fin, aunque el comienzo de algo más grande y perfecto aún si cabe. Agradezco al camino que me guía en cada paso, agradezco la compañía, en ocasiones nueva y la mayoría de las veces antigua compañera de estos recuerdos mutuos. Gracias por llevarme a vivir aventuras en cada amanecer que terminan con un ocaso de enseñanzas. Gracias. wp-image-846152720